Sunday, July 1, 2012

Diaconisa Elizabeth Valadez...Desde Chicago, Illinois., EE.UU

Quiero contar un testimonio de un milagro que presenciamos mi esposo el Supervisor Mayor Juan Valadez y yo.  Lo siguiente lo presenciamos aquí en Chicago en febrero de 1992...


Mi esposo y yo fuimos encomendados la tarea de re-abrir la obra aquí en Chicago, pues debido a las circunstancias que atravesaba la Iglesia no había misión en este lugar.  En cierta ocasión, mi esposo, unos hermanos y yo salimos hacer la obra misionera.  En ese tiempo mi hija Glondie estaba pequeña con tan sólo un año y dos meses y mi esposo Juan cuidaba de ella.  Ya se habían repartido los misioneros en sus respectivos lugares para hacer la obra y sólo faltaba yo en bajarme.  Antes de bajarme, le cambié los pañales a la niña y le di su comida.  Sin embargo, sucedió algo que pudo haber acabado en una tragedia, pero pudimos presenciar la mano y el poder de D-s...
Misión de Chicago, Illinois


No nos dimos cuenta que el último misionero que se bajó del van no cerró bien la puerta, ni tampoco nos dimos cuenta que alguien había desabrochado el cinturón del asiento de seguridad de la niña.  Todo sucedió tan rápido, pues Juan y yo íbamos platicando y no nos dimos cuenta que la niña inexplicablemente había salido disparada del vehículo.  Nos percatamos que la niña ya no estaba cuando mi esposo volteó hacia atrás y ya no vio a la niña.  


Miramos desesperadamente como corrían un sin número de vehículos en la carretera y sabía que inevitablemente era difícil evitar que no la atropellaran.  Una vez que logramos que los vehículos se pararan, llegamos a recoger a la niña que ya hacía su cuerpecito tirado en el suelo.  Fue algo muy triste pues ella sangraba por su boca y pensé que no sobreviviría.  
Picture taken by J.Valadez
Cuando llegamos al hospital, los doctores nos dijeron que se veía muy grave y según ellos seguro tenía fracturas internas.  Entonces nosotros acudimos a clamarle con toda nuestra alma a nuestro médico en quién confiamos, nuestro Señor Jesucristo y él en su infinita misericordia nos hizo el milagro.  Hicieron toda índole de exámenes y descubrieron que a la niña no le había pasado nada.  Los doctores estaba sorprendidos y nos preguntaron si eramos cristianos.  Nosotros le respondimos que sí, y ellos dijeron, "D-s los oyó"...


Este milagro es una de las tantas maravillas que D-s a hecho en nuestras vidas, puesto que D-s escucha las oraciones de aquellos que le claman y le honran...por esto y por tantas cosas más a él sea toda la Gloria y la Honra...Amén.

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